Día radiante y amanecer esperanzador en el que podemos darte gracias al finalizar nuestro mes y nuestra semana laboral. Es momento para pensar en todo lo que nos has concedido durante estos 31 en nuestro caminar con anhelos y esperanzas. Hoy podemos recoger los frutos de la cosecha en servicio, solidaridad y generosidad. Al inicio de nuestras actividades cotidianas y nuestros anhelos de este día, elevamos nuestra acción de gracias y te suplicamos tu grata compañía y tu bendición.
Tú hablas entre nosotros palabras y hechos proféticos que muestran tu valor y tu entrega. Permítenos ser valientes para caminar contigo aun cuando la mejor de nuestras intenciones sea mal comprendida. Sabias son tus palabras para decirnos la desconfianza de aquellos cercanos que no han comprendido la grandeza de tu amor, ni tus obras realizadas. Hoy te pedimos que aumentes nuestra fe y confianza hacia ti, porque en ocasiones también caemos en desconcierto hacia ti. Abre los oídos de nuestro corazón y los ojos de la fe, para anunciar a los demás, las maravillas que obras en nosotros y anunciemos que eres tú la FUENTE DE NUESTRA ALEGRÍA Y LA INSPIRACIÓN EN NUESTRO ACTUAR.
Hoy nuestro buen deseo y propósito sea anunciar tu nombre y contagiar a nuestros hermanos de buena energía, de optimismo y de confianza en Ti, porque eres nuestra alegría y nuestro gozo, nuestra guía y luz que iluminas nuestro sendero. En este día hacemos memoria y recordamos a san Ignacio de Loyola, nacido en Azpeitia en 1491; hombre discreto, paciente humilde y afectuoso que inició la Compañía de Jesús —«Soldados de Cristo, misioneros al servicio del papa con todo el corazón con toda el alma con toda la voluntad—, creó escuelas, universidades y seminarios y murió en Roma el 31 de julio de 1556 famosos son sus retiros Ignacianos. Amén
Un muy feliz fin de mes y confiado viernes en la presencia del Señor.
Quedémonos con el lema de la Compañía de Jesús: «A Mayor, gloria de Dios».
«El amor se ha de poner más en las obras que en las palabras».
Un muy feliz fin de mes y de semana laboral.
PALABRA DEL PAPA
En la liturgia de hoy, el Evangelio narra la primera predicación de Jesús en su propio pueblo, Nazaret. El resultado es amargo: en lugar de recibir aprobación, Jesús encuentra incomprensión y también hostilidad (…) Sus paisanos, más que una palabra de verdad, querían milagros, signos prodigiosos. El Señor no los realiza y ellos lo rechazan, porque dicen que ya lo conocen de pequeño: es hijo de José (…) etc. Así, Jesús pronuncia una frase que se ha convertido en proverbio para siempre: «Ningún profeta es bien recibido en su tierra» (…) Estas palabras revelan que el fracaso para Jesús no fue del todo inesperado. Conocía a su gente, conocía el corazón de los suyos, sabía el riesgo que corría, contaba con el rechazo. Así que podemos preguntarnos: pero si las cosas estaban así, si prevé el fracaso, ¿por qué va a su pueblo? ¿Por qué hacer el bien a personas que no están dispuestas a aceptarte? Es una pregunta que nos hacemos a menudo. Pero es una pregunta que nos ayuda a entender mejor a Dios. Ante nuestras cerrazones, Él no retrocede: no pone frenos a su amor. Ante nuestras cerrazones, Él sigue adelante. Vemos un reflejo de esto en aquellos padres que son conscientes de la ingratitud de sus hijos, pero no dejan de amarlos y hacerles el bien. Dios es así, pero a un nivel mucho más alto. Y hoy también nos invita a creer en el bien, a no escatimar esfuerzos para hacer el bien. (Francisco - Angelus, 30 de enero de 2022)
