Infinitas gracias te damos en este día por el nuevo amanecer que nos regalas y una nueva esperanza para vivirla y compartirla. Permítenos, Señor, que en este día podamos alabar bendecir y glorificar tu nombre haciendo el bien a nuestros hermanos pensando bien de ellos y sobre todo hablando bien de ellos. Que hoy no tengamos una respuesta negativa ni incierta como los discípulos que te dijeron: “¿de dónde vamos a sacar pan para tanta gente?”. Hoy, Señor, permítenos confiar en Ti, en tu misericordia, en tu bondad, pero ante todo que Tú seas el que multipliques no los cinco panes y los dos peces, sino que multipliques nuestras obras en favor de nuestros hermanos. Que podamos practicar esa caridad tan hermosa a la que tú nos llamas, porque sabemos que tú bendices y multiplicas la generosidad de nuestro corazón.
Nuestro día sea lleno de buenas obras y acciones en bien de nuestros hermanos. Amén.
Un muy feliz, santificado y multiplicado miércoles de solidaridad y fraternidad.
BUSCARÉ TU ROSTRO*
En mi soledad, aunque duela, buscaré
En mi alegría, para que sea verdadera, buscaré
En mi juventud, para que sea pura, buscaré
En mi madurez, para que sea plena, buscaré
En mi vejez, para que sea compañera, buscaré
En mi hermano, para que sea mío, buscaré
En mí mismo, para que sea tuyo, buscaré
En el miedo, para que sea fuerte, buscaré
En mis heridas, para que sean limpias, buscaré
En mi enfermedad, para que sea enseñanza, buscaré
En mi oración, para que sea profunda buscaré
Sí, buscaré, Señor, cada día:
Tu sonrisa para que sea mi alegría
Tus ojos para que sean mi mirada
Tus oídos para que sean mi canción
Tu boca para que sea mi palabra
Tu rostro, en fin, para que sea mi luz y mi salvación
