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5-ago.- miércoles de la 18.ª semana del T. O.

La fe de la mujer [cananea] no está hecha de protocolo teológico, sino de insistencia: llama a la puerta, llama, llama; no está hecha de palabras, sino de oración.

El despertador suena y nos anuncia que es hora de despertar y levantarnos dándote gracias por una noche tranquila de sueño reparador y por el nuevo día. 

Ahora es el momento de abrir nuestro corazón y encontrar tu palabra que nos ayudará a comprender cuál es tu santa voluntad y cumplimiento de tu plan de salvación, encontrándote a ti especialmente en la oración. Asimismo, de acudir a ti con una fe como la de aquella mujer que lo tenía todo en su contra. Primero, Tú no le haces ningún caso; en segundo lugar, tampoco atiendes la sugerencia de tus discípulos, a los que no das una explicación convincente. Cuando ella se cruza en tu camino y te corta el paso, le respondes con un argumento amoroso, aunque a veces no lo parezca. Aquella mujer no se rinde y te da una respuesta de fe. Tú te sorprendes y te sientes desarmado ante la fe de esta cananea que cree e insiste, a pesar de los desaires recibidos. 

Esa fe nos lleva a preguntarnos: ¿Nos rendimos ante la primera dificultad?, ¿Nos retiramos al primer tropiezo en nuestro camino personal, en nuestras labores, en nuestras relaciones con los “otros”, con nuestros hermanos, en nuestra oración? Gracias, Señor, cuando podemos escuchar las palabras que diste a la Cananea: «qué grande es tu fe, que se cumpla como has dicho». Danos la gracia de perseverar y no sucumbir, de levantarnos y no quedarnos caídos, de tener fe y no desesperar. A ti recurrimos, en Ti confiamos y a tu amor nos acogemos. QUE NUESTRA ORACIÓN SEA HUMILDE, CONFIADA Y PERSEVERANTE. Amén. 

Un miércoles orante, perseverante, confiado y bendecido. 

Palabra del Papa

Miremos entonces a la fe de la mujer, que el Señor alaba, diciendo que es «grande» (v. 28). A los discípulos les parece grande solo su insistencia, pero Jesús alaba diciendo que es grande, Jesús ve la fe; los discípulos ven la insistencia solamente. Si pensamos en ello, aquella mujer extranjera probablemente conocía poco, o nada, las leyes y los preceptos religiosos de Israel. ¿En qué consiste entonces su fe? La mujer no es rica de conceptos, sino que es rica de hechos: la cananea se acerca, se postra, insiste, mantiene un diálogo estrecho con Jesús, supera todos los obstáculos con tal de hablar con Él. Supera todos los obstáculos para hablarle. He aquí la concreción de la fe, que no es una etiqueta religiosa —la fe no es una etiqueta religiosa—, sino una relación personal con el Señor. ¿Cuántas veces se cae en la tentación de confundir la fe con una etiqueta? La fe de la mujer no está hecha de protocolo teológico, sino de insistencia: llama a la puerta, llama, llama; no está hecha de palabras, sino de oración. Y Dios no resiste cuando se le reza. Porque dijo: «Pedid y se os dará, buscad y encontraréis, llamad y se os abrirá» (Francisco - Ángelus, 20 de agosto de 2023)

Jesús ve la fe; los discípulos ven la insistencia solamente
ORACIÓN 

Dios mío, hoy me quedo sorprendido por Jesús, tan sensible, tan abierto a todos, tan dispuesto a ver a las personas en profundidad por encima de dogmas y creencias; Jesús al que no le importa lo que diga la gente, lo que digan los fariseos de turno; Jesús que admite fe en otras personas que no son del pueblo judío, incluso que llega a sorprenderse de la fe de una mujer extranjera. Gracias, Dios mío, por enseñarnos el amor sincero. Amén. 

Reflexión https://www.iglesiaenaragon.com/lectio-divina-5-de-agosto-de-2026

Aunque en este evangelio hay algunas frases duras de Jesús, propias de los judíos de su tiempo, sin embargo, debemos ir a las actitudes profundas del Señor en este evangelio:

+ Jesús provocó el encuentro, tomó la iniciativa de salir del territorio de Israel.

+ Jesús dedica tiempo a esta mujer; no tiene prejuicios ni prisa cuando está con ella, y actúa con total libertad, a sabiendas de que se trata de una mujer, y ésta extranjera.

+ El relato pretende romper con los esquemas estereotipados que algunos cristianos pretendían mantener: judío=creyente y extranjero=pagano.

+ Gracias a que en Jesús la religión no era una programación, sino una vivencia, fue capaz de responder vivencialmente ante situacio­nes nuevas.

+ Su experiencia de Dios, su Padre, y las circunstancias concretas (en este caso la petición de la cananea) le hicieron ver que sólo puede uno estar con Dios si está con el hombre. También con la mujer, incluso con una extranjera.

El mensaje y la obra de Cristo no son sólo para Israel, sino para toda la humanidad. En un mundo marcado por la globalización y los valores que ello conlleva, el discipulado también tiene por mandato un referente global, sólo que desde los valores del Reino de Dios. En este sentido, la misión de la Iglesia es holística; va dirigida a la persona total y la totalidad de la vida es inseparable del plan de salvación manifestado en la persona de Jesús. Es local porque atiende las necesidades de las personas en su propio lugar y contexto. Es universal en cuanto va dirigida a todas las personas más allá de las fronteras de raza, clase social, género, cultura, religión y nación (Hechos 1:8). (Pablo E, Rojo Banuchi)

Autor:
José Hernando Gómez Ojeda, pbro.