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9-abr.-2024, martes de la 2.ª semana de Pascua

Tú eres el único que nos puedes unir en ti mismo, porque eres nuestro modelo y nuestro Señor y nuestro guía

Alabamos y bendecimos tu nombre, Señor, y te damos gracias por el don de la vida. Guíanos e ilumínanos para que hoy podamos realizar tu mandato de amor y de servicio en nuestros hermanos. Ayúdanos a mantenernos en unidad —que es tu mayor anhelo— especialmente cuando el mayor obstáculo somos nosotros mismos, porque queremos que los demás sigan nuestro camino y les imponemos nuestros criterios y puntos de vista, etc.

Tú eres el único que nos puedes unir en ti mismo, porque eres nuestro modelo y nuestro Señor y nuestro guía. Tú nos unes en una misma fe, en un mismo amor y en un mismo sentir. Y nos has dicho que esta es una tarea para toda la vida.

¿Acaso no podemos ser en Ti una sola mente y un solo corazón, igual que la primera comunidad de Jerusalén? Danos, Señor, la fortaleza y la certeza de que caminas a nuestro lado y danos humildad y sencillez para acercarnos a nuestros hermanos y cumplir tu voluntad: «que todos sean uno, como tú y yo Padre». San Pablo en su carta a los Corintios nos hace vivir la plenitud de su amor Que tengamos un sólo corazón, un sólo espíritu y un mismo sentir, por medio del amor «que no es envidioso, no hace alardes de sí mismo, no es egoísta y no procede con bajeza, sino que cree sin reservas, espera sin reservas y soporta sin reservas».

Ayúdanos a vivir en sencillez y humildad de espíritu para que igual que Nicodemo comprendamos tu palabra y el sentido de tu entrega.

Feliz y unido martes para todos. Colmados de bendiciones y de la presencia del Señor.

Autor:
José Hernando Gómez Ojeda, pbro.